El Wi-Fi también vale para hacer el mal

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Esconderse bajo el amparo de una wi-fi pública o la de algún vecino para hacer según qué cosas, y no precisamente buenas, puede ser uno de los usos más extendidos que los cibercriminales o incluso personas con ganas de aprender, pueden tener en cuenta para dar sus primeros pasos en cuanto a seguridad se refiere.

De tener curiosidad a hacer lo que ha hecho Samy Kamkar hay un trecho enorme. Ha creado un dispositivo que mediante Wi-Fi puede capturar la clave de los portones de los garajes, ascensores, apertura y cierre de coches o incluso de las alarmas de un negocio.

Lo presentó recientemente en Def Con, la conferencia hacker que ha tenido lugar hace no demasiado tiempo en Las Vegas. Comentó que el dispositivo en sí, que es mucho más pequeño que un teléfono móvil, tiene un precio de 32 euros y puede hacer un montón de cosas más.

Si su esquema cae en manos equivocadas, pensando que este chico es un hacker ético, cualquier persona podría grabar claves de un montón de dispositivos, comprometiendo su seguridad y permitiendo tener una puerta abierta siempre que lo desee, pero para ello, el dispositivo debe estar lo suficientemente cerca del aparato emisor/receptor de claves para que la spofee.

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